Un mal del que poco se habla
2/13/2013, 10:09 a.m.
Las mujeres sufren estreñimiento más por cuestiones hormonales y porque postergan ir al baño.
A nadie le gusta hablar del tema, pero a muchos les afecta y el problema se origina, en gran parte, por aparentar que uno nunca tiene la necesidad de desechar en forma sólida lo que su cuerpo no necesita.
Lo único que se puede obtener con esa negación, fundada en que es una acción de mal gusto y no el final del proceso natural de la digestión, es aumentar el riesgo de padecer estreñimiento.
Y si a ese mal hábito de “aguantarse” hasta sentirse en lugar limpio, seguro y sobre todo, privado, se suman hábitos como el poco consumo de agua, alimentación baja en fibra y el sedentarismo, el problema puede padecerse de manera crónica, es decir, por más de seis meses.
“Este padecimiento es más común entre mujeres jóvenes que suelen postergar el aviso de la evacuación y porque además la carga de hormonas en periodos menstruales puede llegar a enlentecer el tránsito colónico y provocar una especie de inercia en el colon”, explica Edgardo Suárez Moran, gastroenterólogo del Laboratorio de Motilidad del Hospital Español.
Se calcula que en Latinoamérica, 75 por ciento toma algún producto para aliviar su afección; de ellos 38 por ciento utiliza fibra o agentes formadores de bolo; 59 por ciento, laxantes, estimulantes o irritantes; 53 por ciento remedios caseros; 27 por ciento se automedica y solo 20 por ciento usa tratamientos prescritos por un médico, según datos del Consenso Latinoamericano de Estreñimiento Crónico, realizado en 2006 entre 17 gastroenterólogos reconocidos en la región.
¿Cuál tengo?
Para tratar de manera definitiva el estreñimiento crónico se requiere saber exactamente qué parte del proceso por el que pasa el alimento está afectada. Existen tres tipos de este padecimiento, asegura Suárez Morán.
El primero es porque a pesar de que los músculos del colon empujan de manera correcta el bolo alimenticio hasta el recto, la persona no logra evacuar por lo menos cada tercer día. El segundo tipo es cuando los músculos de su colon no trabajan adecuadamente y el excremento se acumula.
“El colon está hecho para absorber, se encarga de secar la materia fecal, y si uno no toma los requerimientos diarios, por lo menos 2 litros de agua al día, la evacuación será cada vez más seca y escasa y se logrará con mucho esfuerzo.“En algunos casos a veces tienen que digitarse para extraer la materia fecal, porque el colon sigue sacándole agua y la hace cada vez más seca o pétrea”, precisa el gastroenterólogo.
El último tipo es cuando la persona no siente el bolo fecal porque la comunicación cerebro-intestino está alterada y hasta que el intestino está muy saturado, el individuo tiene el deseo de ir a evacuar.
“Es común que esta sensación se pierda poco a poco con el hábito de postergar la defecación”, advierte Suárez Morán.
Existen estudios específicos con los que se puede definir cuál de los tipos de estreñimiento se padece e idealmente se deben hacer en una clínica especializada en motilidad.Las alternativas de tratamiento son farmacológicas y también puede reentrenar a la persona para que recupere la sensación de defecar. “Quizá no se puede recuperar al 100% por ciento la sensibilidad, pero sí hasta un 70% y eso es bueno”, dice Suárez Morán.
Prevención
Si el problema de estreñimiento aún no es crónico, existen estrategias para lograr una digestión adecuada. “Es importante tomar agua, no refresco, jugos o café, sino agua natural para que las heces no se sequen”, recomienda Guadalupe Pizano Romo, ex jefa de Nutrición y Dietética del Hospital General de Zona No. 26 del IMSS.
Si haces un ayuno de más de 8 horas por la razón que sea, es necesario empezar a alimentarte con líquidos. “Evitar comer de inicio sólidos y grasas, es mejor beber agua y 30 minutos después los sólidos”, sugiere la nutricionista.
La fibra que se consume debe provenir idealmente de frutas y verduras, pues la que se ingiere en forma de cereal a veces promueve la congestión del intestino, sobre todo, si no se tiene una hidratación adecuada.
“Masticar adecuadamente, por lo menos 20 veces cada bocado, es necesario porque así el organismo secreta las enzimas con las que se forma el bolo alimenticio y facilita el tránsito intestinal”, explica Pizano Romo.
El gastroenterólogo hace una última recomendación: Aaprovechar el reflejo de la evacuación y hacerle caso cuando llegue”.













