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¿Eres un buen mentiroso?

Agencia Reforma | 2/13/2013, 9:55 a.m.
¿Eres un buen mentiroso?

Entre miradas desviadas, inflexiones en la voz, movimientos suaves y palabras cuidadosamente seleccionadas se desenvuelve un lenguaje sutil y engañoso: el lenguaje de la mentira.

Tras la confesión del ciclista estadounidense Lance Armstrong sobre su uso de drogas para mejorar el rendimiento, después de años de negarlo, la pregunta surge. ¿Cómo logró engañar y por tanto tiempo?

Expertos advierten que cuando se trata de mentir es importante entender el juego de las sutilezas y tomar en cuenta las microseñales.

Mentiras y engaños

Para Carolina Fuentes, directora general y cofundadora de Escaneo Ortomolecular de la Conducta, empresa especializada en procesos de evaluación de personal -incluyendo herramientas para detectar mentiras-, es importante diferenciar entre mentira y engaño.

Al mentir se dice lo contrario a lo que se piensa, como decir que algo es bonito cuando se piensa lo contrario.

Al engañar no solo se dice lo contrario a lo que se piensa, sino que se le da la apariencia de verdad por medio de palabras y actos.

“En el caso de Armstrong, no solamente mintió, sino que engañó, fue más allá porque incluso demandó. Hacía el escenario todavía más grande para apoyar más su mentira”, explica Fuentes, quien da seminarios sobre la detección de engaños.

Así, la magnitud de un engaño depende de la producción que se le da para hacerlo parecer verdadero.

La verdad: todos mienten

Expertos aseguran que todo ser humano miente.Entre las principales razones para mentir, de acuerdo con Fuentes, están el temor a las consecuencias, a asumir la responsabilidad, la intención de dañar, evitar la vergüenza y el deseo de manipular, entre otras.

“Hay estudios que indican que el ser humano miente a razón de 30 o 40 veces al día, entre pequeñas, grandes o medianas. Ya dependerá de los valores de cada quien”, señala.

La palabra es la principal herramienta del mentiroso y se fortalece a través de la ambigüedad de significados, de la actitud, del ocultar detalles y falsear información.

La personalidad de cada persona aflora en la forma en que maneja su mentira.

En el caso de Armstrong, el comentarista deportivo estadounidense Bob Costas señaló que más que el engaño, una de las mayores faltas del ex ciclista fue la forma en que encubrió sus acciones.

“Lo que le diferencia de otros que usaron drogas para mejorar el desempeño no es solo el que se dopara y el engaño, la mayoría de los que lo hacían no decían nada y permitían que las sospechas siguieran o lo negaban y seguían. Solo Lance Armstrong atacó a quienes le acusaron y la mayoría resultaron estar en lo correcto, los demandó, y en algunos casos ganó. Los difamó”, dijo a Anderson Cooper de CNN.

El código del engaño

Para Patty Wood, experta en análisis de lenguaje no verbal, una señal de retener información es apretar los labios, y tras estudiar la entrevista de Oprah Winfrey a Armstrong descubrió varios indicadores que le hicieron dudar más.

“Para mí, la boca es la ventana de la verdad. Más de 12 ocasiones en la primera hora de la entrevista con Oprah, cuando Lance responde a sus preguntas, aprieta firmemente los labios, lo cual me indica que oculta parte de la verdad”, dijo a USA Today.