Por ser gay, teme por su vida

Por ser gay, teme por su vida

Un hondureño emigró a EE.UU. hace siete años de forma ilegal huyendo del rechazo que sufría por su orientación sexual, pero ahora teme que lo obliguen a regresar.

Sin embargo, tiene la esperanza puesta en su petición de asilo.

Nelson Castro, quien ahora se hace llamar Marisela, está en

la cárcel de inmigración de Gainesville, en donde enfrenta una orden de deportación.

Durante su niñez y adolescencia, Castro sufrió abuso físico y sexual. Además, tuvo que tolerar el asedio constante.

Su familia, por ejemplo, no acepta su preferencia sexual, su seudónimo ni el hecho de que se vista ocasionalmente de mujer.

“Me decían que lo que yo hago es un asco, que no debería de existir, que soy lo peor de la familia y que no tengo perdón de Dios”, dijo Castro a MundoHispánico.

Estas experiencias lo hicieron decidirse a escapar de Honduras.

“Yo no quiero regresar a mi país. Hay personas de Honduras que me dicen que no va a valer la pena estar allá, que llegando a Honduras me puede pasar lo peor”, dijo Castro.

Castro, actualmente de 30 años, trató de entrar ilegalmente a EE.UU. en el 2005, pero las autoridades migratorias en la frontera de Texas lo arrestaron y deportaron.

Pero, en un segundo intento, el hondureño logró ingresar al país. Vivió en Florida, Virginia y Carolina del Norte.

En ese último estado lo arresta ron por presunto tráfico de drogas, pero posteriormente le eliminaron los cargos al no hallarle responsabilidad alguna en el asunto.

Sin embargo, por ser indocumentado, fue puesto en proceso de deportación, razón por la que está encarcelado desde finales de 2011.

Intolerancia y represión

El miedo que manifiesta Castro es reflejo de la realidad que vive la comunidad lesbiana, bisexual, gay y transgénero (LBGT) en sitios como Honduras, donde los crímenes en contra de ellos son comunes.

De acuerdo con Suyapa Portillo, profesora de la Universidad Pitzer y experta en Centroamérica, aunque la violencia y la intolerancia hacia esta comunidad ocurren ahí desde hace tiempo, los crímenes en contra de ella se dispararon tras la caída del gobierno de Manuel Zelaya en 2009.

“Después del golpe de estado se creó una situación de ingobernabilidad en el país, mucha de esta violencia es expresada por policías y militares en la calle, especialmente contra la comunidad transgénero”, comentó Portillo.

De acuerdo con Portillo, luego del golpe de estado, más de 80 miembros de la comunidad LGBT fueron asesinados en Honduras.

“Aparecen muertos, atados, mutilados”, dijo Portillo.

Pero muchos de estos crímenes no son investigados en el país centroamericano quedando impunes, explicó la profesora.

Esta falta de reportes incluso dificulta la labor de los abogados de 'Marisela’.

De acuerdo a un reporte de organización Human Rights Watch, que hizo un llamado al gobierno de Honduras a investigar estos crímenes, entre el 2004 y el 2009, al menos 17 travestis fueron asesinados en ese país.

Castro teme correr con la misma suerte.

“Tuve dos amigos que fallecieron por el simple hecho de haber dicho 'soy gay’”, dijo el hondureño oriundo de Juticalpa.