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Liderazgo y consenso

Desde la redacción

Rodrigo Cervantes | 5/30/2012, 2:53 p.m.

Mientras que el movimiento proinmigrante de Georgia parece debilitado, la lucha estudiantil en México a favor de elecciones transparentes se fortalece.

La situación de ambos movimientos es distinta, pero comparten el hecho de tener un factor detonante que los hizo estallar.

Por una parte, en Georgia, la entrada de la HB87 hace un año desató la unión de la comunidad inmigrante.

En México, la unión de estudiantes cobró fuerza luego de que algunos alumnos de la Universidad Iberoamericana fueran erróneamente acusados de agitadores por algunos medios y simpatizantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego de que ellos protestaran en contra del candidato priísta Enrique Peña Nieto.

Pero, más allá de ese detonador, está la ‘ola expansiva’ que le sigue. Y mientras que aquí la unión antes lograda parece extraviada, en México todavía crece.

Habrá quienes digan que el declive proinmigrante en Georgia responde a la falta de liderazgo, lo cual puede ser verdad en parte. Sin embargo, el movimiento 
‘#yosoy132’ de México carece de líderes (de forma similar a los ‘indignados’ de España y Wall St.), lo que podría hacer pensar que la figura de un jefe no es tan relevante para que un movimiento crezca.

¿Qué hace entonces que un movimiento civil, con o sin líderes, funcione?

Para Simon Sinek, profesor de comunicación estratégica de Columbia University, el éxito radica en creer en algo con pasión para que otros se unan.

“Si comunicamos desde adentro hacia afuera, le hablamos directamente a la parte del cerebro que controla el comportamiento de las personas”, explica. De ahí viene la idea de “guiarse por el corazón”

Sinek pone como ejemplo la invención del aeroplano. Sus creadores, los hermanos Wright, creían en su proyecto y lograron que otros se unieran a su sueño. Ellos no perseguían la fama o la fortuna, como ocurría con otros; simplemente querían cumplir con sus ideales.

Veamos esto en nuestro contexto.

Hace un año, la HB87 era tema candente antes de que se aprobara. El temor que generó, así como la convicción de frenarla, unió a muchos en su momento. Pero ahora que ya está en vigor, los líderes y las agrupaciones nuevamente se diseminaron.

En cambio, para el movimiento mexicano se avecinan las elecciones y, al no conocer aún el resultado, muchos se integran en la búsqueda de un sufragio justo, transparente y sin manipulaciones.

Pero el caso mexicano podría seguir el mismo camino que el de Georgia si no conserva su tesón y si pierde unidad y objetivos.

Es cierto lo que dice Sinek sobre la importancia de la convicción, pero también hay algo más: el consenso. Y es ahí donde uno o varios líderes podrán ser claves para el éxito de estos movimientos sociales.

Faltará ver si alguien logra conciliar la voluntad colectiva de estos movimientos porque, al final, como dijo el ejemplar Martin Luther King, Jr., “un buen líder no busca el consenso, sino que lo sabe moldear”.

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