La sátira de Obama
Desde la redacción
Rodrigo Cervantes | 5/2/2012, 12:17 p.m.
Por burlarse de la intolerancia y la incomprensión, algunos intolerantes y poco comprensivos lo criticaron. ¿Irónico o patético?
El asunto al cual me refiero ocurrió la semana pasada, cuando el periódico escolar de la secundaria Sparyberry High School, en Cobb, publicó una lista de 20 supuestas razones por las que Barack Obama no debería de ser reelecto como presidente del país.
De acuerdo con el artículo, Obama no debería repetir su función porque -cito textualmente-: es negro, es mitad blanco, es socialista, su perro es feo, no puede evitar que sus agentes tengan ‘sexcapes’ colombianos, no se le unió a sus agentes en los ‘sexapes’ colmbianos, es responsable de la obesidad infantil, su nombre es estúpido, es miembro de las Panteras Negras (Black Panther Party, un grupo radical afroamericano) y es un supremacista blanco, entre otros.
El escrito, cuyo autor es un estudiante, es una sátira. Busca ridiculizar con humor algunos de los estigmas y estereotipos. No es un reportaje periodístico ni una opinión, sino una forma de criticar parte del ambiente político y mediático que percibe el autor.
Pero no tuvo que pasar mucho tiempo para que iniciara una controversia por el listado, al cual muchos calificaron de ofensivo, descuidado o de mal gusto.
Por ello, la escuela -cuya población estudiantil es 48 por ciento blanca- colocó en su sitio web una disculpa pública y una explicación.
Ahí se detalla que el listado formaba parte de sus sección de broma por el April Fool’s Day y que buscaba “ofrecer una partida cómica a los comentarios que los medios hacen sobre el presidente”. “La sátira”, dice el mensaje, “usa el humor, la ironía o la exageración para burlarse de ciertas partes de la sociedad”.
La explicación es buena y certera (creo que hasta un poco sobrada si se lee el artículo sin prejuicios). En cuanto a la disculpa... ay, la disculpa.
Bueno, digamos que era necesaria. Y ello es porque en este país hay que tener demasiada cautela con las palabras y con herir susceptibilidades. Sin embargo, yo no sé ustedes, pero peores chistes de humor negro y calumnias he oído en mi vida que esto.
En otras circunstancias, cuando hay comentarios sin fundamento, difamatorios, racistas o llenos de odio, tiene sentido disculparse. ¿Pero por esta sátira colegial?
El artículo recibió ataques que me parecen un poco exagerados. Y el problema real sigue sin tratarse, porque no es lo que la nota dice, sino la lectura rencorosa y alarmista que algunos le dieron y que propicia una lección errónea para los jóvenes.
Si queremos que los jóvenes sean responsables al expresarse, no se trata de limitar sus voces por muy mordaces que sean, sino de ayudarles a que lo hagan con libertad, siempre y cuando haya respeto y buena voluntad.
Pero también debemos de escucharlos, pues muchas de sus críticas nos pueden servir para mejorar.
Y quizá esto último es lo que pasó con dicha sátira, porque a fin de cuentas, con o sin disculpa justificada, logró despertar esta reflexión... y espero que para bien.







