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Se van a donde sí los quieren

Éxodo de estudiantes indocumentados

Gustavo Martinez | 3/22/2012, 11:22 a.m.
Se van a donde sí los quieren
“Se siente mal que no te quieran en tu casa porque esta es nuestra casa”. Gustavo Madrigal | Archivo MH

Leyes hostiles provocan fuga de talentos a las aulas de otros estados más amigables.

Como en Georgia no los quieren, estudiantes indocumentados miran más allá de la frontera estatal con la aspiración de seguir sus estudios universitarios.

Aquí las puertas de las cinco universidades más selectivas se les han cerrado luego de que la Junta de Regentes del Sistema Universitario instaurara una prohibición en octubre de 2010.

Además, las oportunidades para estos jóvenes podrían evaporarse si es que la Legislatura estatal aprueba la propuesta de ley SB458.

Esta medida pretende extender la prohibición a las otras 30 universidades públicas y a los 25 colegios técnicos que actualmente aceptan estudiantes indocumentados, quienes deben pagar entre tres o cuatro veces más de lo que paga un residente del estado por su educación.

Ante este escenario, la idea de irse a otra localidad podría ser atractiva para muchos de ellos, pero es una decisión que muy pocos se pueden dar el lujo de tomar.

“Para muchos de nosotros ni siquiera es una opción porque no podemos siquiera costear los gastos de vivir lejos de casa”, dijo Dulce Guerrero, activista y estudiante indocumentada.

Si se trata de quedarse ‘en casa’, la otra opción es inscribirse en las universidades privadas, algo aún más costoso.

Es difícil saber cuántos estudiantes indocumentados en total han dejado Georgia por lugares menos hostiles.

Las becas académicas son el recurso más socorrido de aquellos que han logrado dejar el estado, dijeron a MundoHispánico algunos de ellos.

Los que se han ido

Para dos jóvenes graduados de escuelas en Georgia ha sido difícil dejar sus raíces en su búsqueda de un lugar menos hostil.

“Mi familia aún está allá y trato de hablar diario con ellos. Pero cuando no contestan, se me detiene el corazón al pensar que algo pudo haber pasado”, dijo Hilda Queiroz.

Esta joven de 19 años dejó Atlanta apenas el otoño pasado cuando se enteró que no podría estudiar en la Universidad de Georgia (UGA).

“Fue muy doloroso porque yo soy de Georgia y apoyo los equipos de UGA como muchos de mis amigos”, dijo. “Pero mi consejera me ayudó, me dio información y ahora estoy estudiando lejos de Georgia”.

Queiroz se graduó de high school con un promedio de 3.9 (el máximo es 4 en el sistema educativo). Ahora estudia Comunicación, pero pidió que no se identificara en dónde por temor a llamar la atención al beneficio que le otorgó esta institución de fuera del estado.

Para ella y su familia es un gran sacrificio pagar la colegiatura de la universidad.

“A pesar del beneficio que recibo, aún tengo que pagar cierta cantidad y cubrir los gastos de vivir lejos. Espero conseguir algún trabajo este verano para poder costear algunos de estos gastos”, comentó.

Queiroz opina que Georgia desperdicia talento y recursos al prohibirle la educación superior a los indocumentados.

En junio del año pasado, MundoHispánico presentó la historia de Javier García, un estudiante que dejó Georgia hace ya un año luego de encontrar una mejor opción en la Costa Oeste.

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