Vivir pegados a la pantalla

Vivir pegados a la pantalla

Televisores, teléfonos celulares, juegos de video, tabletas, computadores... cada día son más los aparatos que cautivan a nuestros hijos. Pero, ¿cómo les ponemos un límite?

Hace algunos años cuando fui a una fiesta infantil con mi pequeño hijo vi a un niño de aproximadamente 10 años pegado a un juego de video portátil en plena piñata. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo es posible que los papás permitan esto?, me dije.

Han pasado 4 años desde ese día y hoy yo me encuentro en el lugar de esas madres que intentan por todos los medios despegar a sus chicos de la pantalla. ¿De cuál pantalla? Pues de todas.

En mis tiempos de niña, era solo el televisor lo que ocupaba el tiempo de los chicos, pero hoy se han sumado a este los juegos de video, los computadores, los teléfonos celulares y hasta las tabletas.

La consejera de la clínica Road to Recovery Laura Zviovich, especialista en niños y familias hispanas, dice que las nuevas tecnologías son una buena fuente de entretenimiento para los chicos y en algunos casos hasta educativa, pero considera que es necesario que su uso sea controlado por los padres.

¿Cuánto es suficiente?

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los chicos hasta los 12 años tengan un tiempo de exposición a las pantallas de dos horas al día, que los televisores estén fuera de sus habitaciones, que no tengan acceso a las pantallas antes de ir a dormir y que los menores de 2 años no pasen tiempo frente a la pantalla.

Zviovich compara las restricciones en el uso de las pantallas con los límites que le ponemos a nuestros hijos a la hora de comer. “Si yo le doy a mi hijo un pastel de chocolate, le digo que se coma solo una porción, porque si no le va a doler la barriga. Lo mismo ocurre con el tiempo frente a la pantalla, se puede hacer pero con moderación”.

“Es imposible alejarlos del siglo en que vivimos”, reconoce la especialista e indica que el tiempo que usan los chicos para hacer sus tareas en Internet no debe ser considerado como tiempo de entretenimiento.

Además de limitar el tiempo, la consejera recomienda limitar el contenido al que tienen acceso. “Es bueno que los padres se sienten con sus hijos a ver los programas de televisión, por ejemplo, para saber de qué trata el programa y si les parece apropiado o que no lo vean”.

Asimismo, Zviovich invita a los padres a sentarse ocasionalmente a jugar videos con sus chicos. “Es una forma positiva de saber qué hacen, iniciar una conversación e interactuar con ellos”.

Consecuencias comunes

La exposición excesiva a las pantallas puede tener consecuencias físicas y psicológicas entre los niños. Entre las físicas, Zviovich resaltó los dolores de cabeza, malas posturas, irritación en los ojos , tendonitis, sobrepeso y obesidad.

A nivel psicológico, existe el riesgo de que los chicos “caigan en una fantasía de grandiosidad. Se creen superhéroes, porque son campeones en un juego, pero cuando van a la realidad tienen problemas con su autoestima porque no son tan grandiosos como en el juego. Entonces solo quieren jugar y no experimentan otras actividades”.