Evita un ataque: aprende su lenguaje
7/25/2012, 2:42 p.m.
Un perro no ataca sin motivo, o al menos eso piensa él.
En ocasiones, los humanos no reconocemos cuando un perro se siente amenazado, por lo que indirectamente le damos, a su juicio, razones con nuestro comportamiento para atacar.
El etólogo Federico Santos, con 14 años de experiencia, dice que el lenguaje corporal es decisivo para interpretar las intenciones de un perro, mucho más que sus ladridos.
“Cuando un perro gruñe o ladra, el individuo puede considerarse afortunado, porque es un lenguaje ritual, te está avisando; sin embargo, es el escenario más afortunado. En ocasiones las reacciones se dan sin lenguaje verbal”, explica.
En este sentido hay que estar atento a la posición de los belfos, o labios, las orejas y la postura, señala Santos.
“Un perro que va a agredir, va a tratar de verse lo más grande que pueda, va a erguirse y seguramente va a desplazar el belfo superior hacia arriba para mostrar las armas, los dientes”, agrega.
Si el perro muestra autoridad, avanza hacia ti y frena, la recomendación es mantenerse lo más quieto posible y evitar mirarlo a los ojos.
“En estos casos no hay que moverse porque puedes convertirte o en una amenaza para él o en una presa”, comenta el etólogo.
“Además cuando un perro ya se atreve a mirarte en pleno rito de agresión significa que es muy peligroso y cualquier mirada tuya puede servir como detonante”, dijo Santos.
En situaciones como estas, si la persona corre ocurre lo que se conoce como mordida de presa.
“Los perros son depredadores y tienen la tendencia de perseguir cosas que corren o se mueven”, dice Javier Baños, especialista en comportamiento canino. “Es muy común que cuando uno ve un perro en la calle, da la vuelta y se suelta a correr; en ese momento se desata su instinto natural”.
Es por miedo
Sin embargo, más del 80 por ciento de las mordidas se dan por temor y ansiedad, afirman los expertos.
“Nos han enseñado a tenerles miedo a los perros grandes”, comenta el experto en zoosemiótica. “Entonces uno reacciona erráticamente con su lenguaje corporal, cuando los vemos a veces tenemos movimientos bruscos y ellos al sentirse amenazados atacan”.
Por lo tanto, un perro tímido, que demuestre miedo a través de achicamiento en su postura, también puede ser peligroso, ya que puede reaccionar por temor. En estos casos las mordidas no son profundas, sino con la punta del hocico.
“Es un comportamiento similar a cuando a alguien se le acerca un extraño y empieza a tirar manotazos”, explica Baños.
Esto suele ocurrir sobre todo con niños que no controlan sus movimientos e intentan manipular a la mascota como un juguete.
Otra mordida muy común también es la de posesión, concuerdan los expertos. Ésta se da principalmente cuando se le intenta quitar un juguete o la comida.
“La usan para dejar claro que algo es suyo, que es de su pertenencia, y sucede hacia otros hasta cuando se le acercan a su propietario a quien él identifica como suyo también”, dice Santos.
Ya sea chico o grande, los perros son criaturas instintivas que reaccionan hasta con la menor provocación. Para evitar malentendidos con tu propia mascota, la clave es socializarla y educarla desde pequeña. En cuanto a perros ajenos, básate en la regla del “veo, veo”: ¿ves colmillos?, ¿ves orejas levantadas?, ¿ves postura erguida o comportamiento nervioso? ¡Cuidado!
¿Qué dijo?
1. Alerta
Al pendiente y consciente de una posible amenaza.
2. Temeroso
Se achica y podría atacar si se siente amenazado.
3. Agresivo
Muestra sus armas: los dientes
4. Aislado
Necesita que le des su espacio y quiere estar solo.
5. Incómodo
Se sacude de la nada porque la situación lo pone nervioso.
6. Feliz
Saca la lengua y mueve la cola. Podría tener calor también.








