¿Cuál es el himno nacional más bello?

¿Cuál es el himno nacional más bello?

¡Qué peligro escribir sobre los himnos nacionales!

Es que tan pronto lo desconectan a uno del pecho materno a todos nos enseñan un dogma irrefutable: “El himno nacional más lindo del mundo es el de mi país, (después de “La Marsellesa”)”

Esa “verdad” despierta tanta pasión que a lo largo de la vida uno acepta cambiar de profesión, de país, de partido político, de esposa e incluso (quién lo creyera) hasta de equipo de futbol, pero con patriótica terquedad nadie cambia su convicción que “el himno de mi patria es el más lindo del mundo, después de La Marsellesa”.

Esa misma verdad nos la enseñan a todos los niños de este continente, desde Alaska hasta la Patagonia.

Única conclusión: “La Marsellesa” es el himno más bello del mundo.

Yo no soy una autoridad en himnos y desde cuando yo era un escuincle me prohibieron cantarlos. Cada vez que se izaba la bandera en mi escuela, el director ordenaba por el micrófono: “Himno a la Patria... Caicedo no canta”. La explicación que el profe le dio a mi iracunda mamacita fue: “estimada señora, la torpeza de su hijo con el canto posee la potencia de desafinar a los otros 500 alumnos de la escuela”.

Si bien en los pasados Juegos Olímpicos se pudo definir quién era el mejor en cada una de las 800 competencias que se disputaron, no se pudo determinar cuál es el himno más bello del mundo, entre los 205 que se interpretaron.

En lo único en que hubo acuerdo es que el diario The Daily Telegraph metió la pata al atreverse a publicar la lista de los diez himnos nacionales más feos del mundo.

1. Corea del Norte

  1. Uruguay

  2. Grecia

  3. España

  4. Argelia

  5. Colombia

  6. Irak

  7. Burkina Faso

  8. Kazajstán

  9. República Democrática del Congo

Fue tal la reacción furiosa de los nacionales de estos diez países, que el diario se apresuró a borrar de su página de Internet esa delirante clasificación, alegando que recibió amenazas de muerte.

Los himnos nacionales son tan sagrados que en 1953 expulsaron de México al famoso compositor cubano Dámaso Pérez Prado por atreverse a componer el Himno de la República en ritmo de mambo.

Similar controversia causó el músico Jimi Hendrix, en 1969, durante el famoso concierto de Woodstock, cuando interpretó ante 400 mil hippies su versión del Star Spangled Banner, el himno de Estados Unidos, en guitarra eléctrica.

Lo mismo le ocurrió a Charly García en 1990 cuando en su disco Filosofía barata y zapatos de goma lanzó la versión rockera del himno nacional de Argentina, por lo que debió enfrentar un juicio por “ofensa a los símbolos patrios”.

Los Sex Pistols, la famosa banda de rock punk, grabó en 1977 el God Save the Queen con letra tan irrespetuosa hacia la monarquía británica que se convirtió en la “grabación más censurada en la historia del Reino Unido”.

Y para concluir con el que todos reconocemos como el “himno nacional más bello del mundo”, no olvidemos el escándalo que protagonizó el compositor Serge Gainsbourg en 1978, cuando grabó en Jamaica “Aux Armes et cetera”, una versión en ritmo de reggae de “La Marsellesa”, que le costó amenazas de muerte por parte de los indignados veteranos del ejército francés, que combatieron en Argelia.

Moraleja: con el Himno Nacional, no se juega.