Reina de la vida
Johanes Roselló | 8/16/2012, 1:39 a.m.
Teresa Sosa acaba de coronar sus 81 años con un logro inesperado: la mexicana fue seleccionada como reina de belleza en el concurso de belleza North Georgia Mountain Senior Pageant para personas de la tercera edad.
“Me sentí avergonzada; dije qué ando haciendo aquí”, bromeó la mexicana sobre el momento en que la coronaron en la competencia en la que también ganó el segundo lugar por su talento como bailarina.
Bailar y enseñar baile folclórico mexicano ha sido la pasión de Teresa toda su vida. A los tres años empezó a bailar en las fiestas de su familia.
“Mis papas eran muy alegres, eran una familia de músicos y allá en el pueblo de donde vengo en Zacatecas se juntaban a tocar todos los fines de semana. Se hacía la orquesta ahí y las primas y yo bailábamos”, dijo la maestra de baile folclórico mexicano.
Los padres de Teresa, que llegaron a Estados Unidos cuando era una niña, fomentaron en ella y sus seis hermanos el amor por la cultura mexicana.
“Tengo mucho amor y mucho respeto a México. Mis padres eran muy mexicanos y muy católicos y no se me ha quitado las raíces de mi familia”, dijo Teresa.
Su familia eran trabajadores del campo que se mudaban de un estado a otro buscando oportunidades.
“Tuve una niñez divertida y feliz”, recordó Teresa sobre sus años en que se iba a bailar cuando era adolescente. La octogenaria mencionó que ella quería abrir y cerrar los bailes, no quería perderse ni un minuto.
Varios años después, Teresa llegó a Georgia donde se estableció y tuvo su familia. La mexicana tuvo unas hijas gemelas y un hijo.
“Ellos no bailan, la alocada fui yo”, dijo Teresa.
En la ciudad de Dalton se dedicó a trabajar con la comunidad latina en el centro de servicios comunitarios, el centro de ancianos y en la iglesia. Para los feligreses latinos luchó para que la iglesia trajera párrocos que hablaran en español.
Además, hace más de 30 años Teresa fundó el desfile de la Independencia de México en Dalton.
“Ahora le puse desfile Latinoamericano porque empezó a llegar más gente de otros países”, contó.
Teresa está agradecida de la vida por que ha sabido disfrutarla.
“Mi lema es enseñar, aprender y disfrutar todo lo que esté a mi alrededor. Mirar para atrás, solo para recordar lo bonito, y para adelante truene dedos y vámonos, no se estanque”, aconsejó la mexicana.
A Estados Unidos Teresa le agradece la tranquilidad con la que vive y, aunque no ha logrado enriquecerse, dice que su bendición está en haberse dedicado a lo que quiso.
A moverse
Teresa quiere divertirse mucho en los próximos años, seguir bailando y preparando festivales. Ella quiere contagiar con su energía y actitud positiva a contemporáneos.
“Si Dios me deja llegar a los 100 años quiero ser un ejemplo para los ancianos. Ejemplo en cultura, en que se valgan por sí mismos, que tengan el valor de levantarse de la silla y que vean por ellos mismos. Que aprendan que todo el tiempo es buen tiempo para aprender algo”, mencionó.
La octagenaria recomendó a todos a abrir el corazón y dar el mejor regalo a las personas de mayor edad.
“La ayuda que uno más necesita de viejo es la amistad, es el amor de la gente”, dijo la mexicana.
Hoy Teresa mira atrás y se siente feliz porque se ha saboreado la vida en lo dulce y lo amargo.
“He sido feliz, con muchos problemas, pero los problemas se tienen que solucionar en 30 segundos, no deje que un problema dure un minuto”, añadió.












