Héroes latinos
Ricardo López Juárez | 8/8/2012, 2:44 p.m.
El notable camino del venezolano Limardo y el guatemalteco Barrondo hasta convertirse en ‘próceres’ del deporte latinoamericano.
Cada medalla olímpica tiene una gran historia detrás y supone una inmensa alegría. Si se trata de una presea para el deporte de un país latinoamericano, con toda su problemática, es aún más conmovedor.
De todas las 30 medallas entregadas a atletas latinoamericanos hasta la jornada del 6 de agosto en Londres 2012, difícilmente hubo dos más remarcables que las obtenidas por el esgrimista venezolano Rubén Limardo Gascón, oro en espada individual, y el marchista guatemalteco Erick Barrondo García, plata en 20 kilómetros.
Limardo, de 27 años (los cumplió dos días después de su hazaña deportiva), le dio a Venezuela su segundo título olímpico de la historia y el primero desde 1968. Además, se convirtió apenas en el segundo esgrimista latinoamericano en conquistar oro olímpico en una prueba individual. El otro fue el legendario cubano Ramón Fonst, nada menos que el primer medallista olímpico latinoamericano, campeón por última vez en 1904.
El ascenso al podio de Barrondo, de 21 años, fue todavía más raro, pues al hacerlo le dio a su país su primera medalla olímpica. Guatemala se convirtió el 4 de agosto en el país o representación internacional número 140 en quedar registrado en el cuadro histórico de medallas. La nación centroamericana prácticamente nunca se había imaginado que un día tendría a un subcampeón del deporte internacional.
Espada de Bolívar
Cuando Rubén Limardo hilvanó sus cinco triunfos en Londres que supusieron el campeonato, incluyendo la final contra el noruego Piasecki, el trabajo de tantos años de preparación entregó su recompensa. Por ser una disciplina de práctica diseminada en Venezuela, él optó por emigrar a Europa. Limardo vivió gran parte de los pasados ocho años en Polonia.
Existe en este triunfo deportivo un simbolismo casi literario entre el deporte y la historia de Venezuela. Limardo nació en ciudad (Ciudad Bolívar) y estado (Bolívar) nombrados en honor al libertador Simón Bolívar, heroísmo representado por sus espadas. Venezuela guarda celosamente algunas de ellas, son un símbolo patrio. Además, Limardo se crió en una localidad llamada Los Próceres. Esos héroes de la independencia venezolana portaban espada. En el verano de 2012, un hijo de Ciudad Bolívar se cubrió de gloria con espada -de esgrima- en mano.
Por supuesto, cuando volvió esta semana a su país, Limardo fue vitoreado, de nadie se habló más en Venezuela y luego el presidente Hugo Chávez indicó que el atleta recibirá una Espada de Bolívar, una réplica que representa alto honor.
Limardo empezó a practicar esgrima siendo niño, pero no en espada, sino en florete. La anécdota más comentada tras su victoria es que una vez se fracturó el brazo al caer de una patineta, por lo que debió cambiar de mano para seguir la práctica de su deporte y, también, cambió de arma. Ya en el alto rendimiento, ha acumulado diversos éxitos: del oro panamericano en Río de Janeiro 2007, a la plata panamericana en Guadalajara 2011 y luego el salto cualitativo en Londres.













