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“Por fin se acabó la pesadilla”

Tras ampararse en el ‘memorando Morton’, vuelven a sus hogares

9/1/2011, 1:39 a.m.
“Por fin se acabó la pesadilla”
Paz. Desde que Pedro Morales fue liberado, en el hogar ya se respira un aire de tranquilidad, asegura la familia oriunda de México. | Miguel Martinez/MH

Dos estudiantes hispanos que evitaron la deportación con la reciente orden federal agradecieron la oportunidad de quedarse en Estados Unidos.

Pedro Morales y Luis Hernández son dos jóvenes que a estas alturas ya deberían haber sido deportados a México, pero gracias a lo que describen como un “milagro” ahora gozan junto a sus padres en Georgia.

Hasta hace poco, este par de estudiantes no se conocían entre sí, pese a que viven a solo unas cuantas millas de distancia. Sin embargo, la angustia que compartieron juntos en la cárcel los convirtió en buenos amigos.

Morales, de 19 años, y Hernández, de 18, fueron arrestados a mediados de junio por diferentes causas en las ciudades de Dalton y Calhoun, respectivamente, en donde residen desde que eran niños.

El primero cayó en un retén policial, de donde salió esposado con rumbo a la prisión del condado de Whitfield. Su delito: no tener licencia de conducir de Georgia, pues se la niegan por ser indocumentado.

Al ser recluido, los carceleros lo pusieron en proceso de deportación bajo el programa 287(g) del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) que faculta a los agentes locales de la ley indagar el estatus de los inmigrantes detenidos.

El caso de Hernández fue más complicado. Una noche él iba acompañando a otro joven cuando fueron detenidos por un oficial por no llevar prendidas las luces del vehículo.

El agente decidió revisar el auto y encontró marihuana en su interior. Aunque el conductor se responsabilizó de la droga, el uniformado arrestó a ambos por el mismo delito. Días después, las autoridades le retiraron el cargo a Hernández, pero ya era demasiado tarde. No pudo recuperar su libertad pues también le habían puesto un hold de inmigración.

Morales, quien llegó a EE.UU. traído por sus padres a la edad de 7 años, y Hernández, que vino a los dos años, fueron remitidos al Centro de Detención de Stewart.

Ahí permanecieron más de dos meses, ya que ICE les negó el privilegio de salir bajo fianza. Básicamente no tenían otra opción que aguardar la deportación a su tierra natal.

Sin embargo, a pocos días que eso ocurriera pasó algo extraordinario. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció cambios en las políticas de deportación.

A través del ‘Memorando Morton’, el gobierno federal indicó que revisaría unos 300 mil casos de personas en lista de ser expulsados del país para priorizar la deportación de criminales.

Los abogados a cargo de los procesos de estos dos jóvenes (que resultaron ser de la misma firma) presentaron una moción basada en esa nueva directriz y esto fue lo que salvó a sus clientes, como lo reportó MundoHispánico la semana pasada.

El 23 de agosto, los fiscales del gobierno decidieron cerrar sus casos y al día siguiente los liberaron, convirtiéndose así en los primeros latinos en Georgia en beneficiarse de ese memorándum gubernamental.

“Gracias a Dios por fin se acabó esta pesadilla”, manifestó Morales, rodeado de su madre y hermana, quienes lloraban mientras el joven hablaba con este medio sobre esa amarga experiencia.

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